En los últimos días, un nombre que normalmente no aparece en los titulares de temas de seguridad y narcotráfico ha cobrado relevancia en México y en Estados Unidos: José Dolores Aguayo González, mejor conocido como el Padre Lolo, un sacerdote católico de la zona metropolitana de Guadalajara que ahora está bajo la lupa internacional por presuntos vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
¿Quién es el Padre Lolo?
El Padre Lolo es un sacerdote muy conocido en Zapopan y Guadalajara, perteneciente a la Arquidiócesis de Guadalajara. Ha servido en parroquias como San Juan Crisóstomo y ha ganado popularidad por su cercanía con la comunidad —participando en proyectos sociales, festivales y labores de apoyo a grupos vulnerables— además de su estilo carismático en redes sociales.
Ha ocupado cargos como vicepresidente de la Fundación Proyecto Kalós, una organización que promueve actividades culturales y sociales vinculadas a la Iglesia.
El origen de la investigación
Todo comenzó a surgir después de que se hicieran públicas cartas que supuestamente escribió el sacerdote a una jueza federal en Estados Unidos, intercediendo en favor de Rubén Oseguera González, alias "El Menchito", hijo de Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", el poderoso líder del CJNG abatido recientemente por fuerzas federales mexicanas.
Según versiones que han circulado en medios y redes, en esas cartas —dirigidas a la jueza Beryl A. Howell— el Padre Lolo habría pedido "comprensión y misericordia" para El Menchito, argumentando su transformación personal y su relación espiritual.
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¿Qué está investigando EE. UU.?
Aunque no hay una confirmación oficial de cargos presentados por instituciones como el Departamento de Justicia o la DEA, fuentes periodísticas indican que las autoridades estadounidenses han iniciado una investigación preliminar para determinar si las acciones del sacerdote podrían representar algún tipo de vínculo con el crimen organizado, especialmente por su aparente defensa pública de un miembro del CJNG en un proceso judicial extranjero.
Esto ha generado controversia porque —más allá de la figura del sacerdote— plantea interrogantes sobre dónde termina la labor pastoral y dónde comienza la posible injerencia en procesos judiciales internacionales.
¿Un puente religioso entre el CJNG y la ley?
La idea de que un sacerdote pudiera haber tenido contacto directo con un capo del narcotráfico ha generado reacciones encontradas:
Defensores del Padre Lolo señalan que su intervención pudo ser un gesto de compasión espiritual hacia alguien que dijo conocer en ese aspecto.
Críticos expresan que interceder por la reducción de penas de un criminal condenado por graves delitos —sin aclarar su papel exacto— puede enlazar indirectamente a la Iglesia con figuras del narcotráfico.
¿Qué sigue?
Por ahora, la investigación está en fase preliminar y no se han emitido cargos formales contra el religioso. Sin embargo, el caso ha abierto un debate más amplio sobre la ética, el papel de líderes religiosos en contextos de violencia y crimen organizado, y hasta sobre cómo las instituciones de justicia extranjera evalúan comunicaciones de terceros en procesos delicados.